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La Coctelera

Nanas de la cebolla

No volveré a ser joven (Jaime Gil de Biedma)

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

Gustavo Adolfo Bécquer

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo frenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar;
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
ésas ... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aún más hermosas,
sus flores se abrirán.

Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
ésas ... ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón, de sus profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido... desengáñate
así ... ¡no te querrán!

La aurora (Federico Garcia Lorca)

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean en las aguas podridas.

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.

Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraísos ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.

Pablo Neruda

Palabras para Julia

Un mundo perfecto

“Sombras en el horizonte, sombras, nada mas” (El verdugo y la sangre)

En el siglo XXII, todo vestigio de libertad ha sido aniquilado.

Después de la III Guerra Mundial, con un balance de 237 millones de muertos, la situación se volvió insostenible: El cambio climático acelerado, la extinción masiva de especies animales, el aumento de la pobreza, la oleada de desesperados que llamaban a las puertas de los países ricos pidiendo una esperanza, la presión y manipulación de los poderosísimos grupos mediáticos, entre otros factores, provocó que las democracias se vieran desbordadas, incapaces de satisfacer las necesidades de una ciudadanía angustiada y acosada por mil problemas.
A finales del siglo XXI, ante la inacción de los partidos tradicionales, surge una corriente ideológica que se abre camino entre el magma de desesperados.
Son los movimientos estructurales, una nueva filosofía que propugna que el ser humano solo es un animal encajado en una estructura socioeconómica y legal. Para los estructuralistas, las libertades democráticas son puras ilusiones vanas, fuente de toda inestabilidad y su abolición llevara a la humanidad a un nuevo estado de orden y perfección.
Tras la desaparición de los sistemas democráticos, que caen como fichas de domino, El Movimiento se hace con el control absoluto, absorbe todos los poderes imaginables.
Es el nuevo totalitarismo.

Los grupos rebeldes que se oponen al yugo, sufren una represión brutal.

En una celda cualquiera, de una megaciudad cualquiera, se hacinan acusados de rebelión al Sistema Global.
- No quiero morir. Tengo miedo – dice el preso numero 27.
Dos Interrogadores Oficiales entran en el habitáculo y se llevan a un preso.
Horas más tarde, los dos individuos charlan animosamente.
- No ha confesado nada. Es duro de roer. Y eso que le hemos aplicado el Protocolo 1005. Pero mañana habrán desaparecido esos bastardos. La pena por rebelión es la muerte.
- No te preocupes. Descubriremos quien ha distribuido esos libros.

Leer esta prohibido.

Comentario del autor: Este relato es pura ficción, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Pero si la humanidad no cambia a tiempo el rumbo y soluciona los problemas presentes y futuros, nuestras peores pesadillas podrían hacerse realidad.
La libertad define al ser humano, pero también el ser humano define su libertad, y elige lo que quiere hacer con ella. Elegir mal es desprestigiarla, y sumar puntos para que un día desaparezca. Tal vez algún día, una persona joven de una futura generación, pregunta a su padre donde empezó todo, donde empezó la decadencia de la civilización. Y su pobre padre recordará, en ese mismo instante, los dorados años de juventud,cuando no se veían sombras en el horizonte.

Retorno

Los árboles miran a lo largo del camino, mudos, silenciosos, testigos de las penas y miserias de aquellos que osan atravesar la distancia hasta el pueblo. Atrás queda la estación, como una isla en el desierto, como un barco que arroja náufragos que no piden nada.
Un kilómetro puede hacerse muy largo, sobre todo si se lleva la cabeza llena de melancolía y una extraña desazón, compañera de viaje.
Aquella mañana la maleta me llamaba desde el rincón, anunciadora de un viaje imprevisto, repentino. Presagio de noches oscuras. Nadie me esperaba, solo el viento imitaba frases y ecos lejanos. En el horizonte, los campos labrados por campesinos ya fantasmas, y en el cielo, un sospechoso sol. Las calles del pueblo estaban desiertas. Unas calles donde había jugado, sufrido, herido, en la infancia de nuestros días; cuando todo aun se se anhela y las noches se temen. Aquí jugaba. Allí reía. Tal vez allí sentí congoja por primera vez. De aquellas acciones solo el recuerdo, fantasma que puebla mi mente. ¿Era yo aquel niño de rizos dorados y brazos abiertos, desconocedor de la angustia y la ansiedad temerosa ?.
El chirriar del pórtico dio acceso al interior de la casa. Una sala enorme recibía a los visitantes. El color salmón de las paredes, recias, opacas. La lentitud de los muebles y la oscuridad entre esquinas. El silencio era absoluto, mezquino, obligado a melancolías. En la cocina, olor a pan, a vida, a bizcochos, a un sabor primario, libre de falsedad e hipocresía.
Dejé la chaqueta sobre el viejo diván. La foto de un antepasado desconocido miraba escrutadora, arrogante, tal vez llena de soledad su pictórica alma.
Mi adolescencia fue atravesada de temores y miedos. Entre estas paredes aprendí la fugacidad de la vida, sentirse solo y desamparado en un mundo de lobos. Personajes iban y venían, con sus risas, sus necedades, sus manías, productos de un universo gris. Madrugadas de hielo y sonar de tejados. Una plaza siempre es una plaza, pero es distinta si es tapizada de recuerdos, si en el eco hay un niño que sonríe, preguntando que harás tú cuando despiertes a la verdad.
La tinaja, la despensa, el pozo, la tienda de caramelos. Una atmósfera de tibieza lo rodeaba todo, ahora que aquel universo estaba en sus horas bajas, en su decadencia.
Cuando desaparezca seguiré el mismo destino que el resto de los mortales: me convertiré en polvo sobre el polvo, en recuerdo abatido, en un brillo fugaz .El destino de la humanidad es mirar a las estrellas sin entender nada, para luego desaparecer para siempre.
Polvo en el camino y un brillo en los ojos forman parte de tu esencia.
Porque en tu esencia esta toda la genialidad del universo y toda su tragedia, y porque juntos somos lo mas bonito que ha creado Dios en esta Tierra.